Homo ergaster. Per Harolyn Feliz


Narració d’una jornada en la vida de l’Homo ergaster de la Harolyn Feliz per a CMC.

EI sol sale y con el despierto, como todas las mañanas: hay que aprovechar las horas de luz porque, cuando anochece, hace más frió y todo es más peligroso. Hay que buscar madera, agua y comida antes de no poder hacerlo. Buscarlo para toda la tribu.

Me levanto y la actividad de la aldea me envuelve. Apenas intercambio unas palabras con algunos compañeros, que me indican dónde vamos a cazar y partimos. No hablamos mucho, tan poco es que nos guste, ademas, para lo que tenemos que decir ya tenemos palabras: una o dos es suficiente.

Bien, cazamos un venado. Es una buena comida. todos pondrán comer. Volvemos

satisfechos y dejamos la comida a los demás, para que la preparen. Todos los miembros de la aldea tiene una función en relación de sus cualidades físicas: los más pequeños, niños propiamente dichos, se encargan de buscar madera para la comida, los hombres de cazar y las mujeres de prepararla (su cuerpo, al ser mas pequeño, es poco útil para la caza).

Ahora, algunos cazadores (los mas viejos, como yo, que ya tenemos la barba larga y que no hemos crecido mas desde hace más de cien soles) nos quedamos a mejorar las armas de caza (no nos podemos esforzar mucho cazando, pronto nos llegará la hora) y los demás se van a buscar mas comida, alguna variedad, o ayudar a los que buscan agua a los ríos).

Así pasa sin dilatación toda la mañana y parte de la tarde. Ya la comida está lista y comemos, acercándonos bien al fuego porque ya hace calor. Qué gran descubrimiento este, el fuego. Hace daño si lo tocas directamente, pero con la debida distancia, calienta, te  mantiene en cuerpo en una buena temperatura, y ademas sirve para preparar alimentos de una manera mas desarrollada. La tribu se suele reunir aquí desde que se encontró el fuego y comemos. Algunas veces, el fuego se extiende hasta la noche, eso en las noches más frías, pero no por mucho tiempo, para no llamar la atención de los otros animales.

Hoy hace frío, pero es soportable, y con las mantas de piel de oso que tengo por allí, estaré bien hasta mañana.

Se acaba la comida, ya no hay sol, por lo que todos nos vamos a dormir a la cama.

Mañana, es lo mismo. No hay mucha diferencia entre un día con otro, excepto los días de apareamiento: alguien tiene que traer comida mañana.

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